Sobre las diferencias sexuales. Blogs, juguetes, revistas y demás.
Paseando por la multitud de blogs que han publicado recientemente algún artículo (y añadiendo a la estadística los que he visitado en otras ocasiones), me he dado cuenta de que existen diferencias (unas veces sutiles, otras abismales) entre los blogs masculinos y los blogs femeninos. Efectivamente, los blogs tienen sexo.
Los blogs de las chicas suelen estar centrados en el amor (de pareja), siendo la temática dominante en la mayoría. También publican poesía (especialmente romántica) y cosas sobre sentimientos profundos y vida interior: amistad, rupturas, familia, soledad, complejos, etc. Cuando hablan de su vida lo hacen sobre cosas cotidianas: el trabajo, las clases, un café con alguien, una noche de sábado, etc. Si se animan a hablar de temas más generales lo hacen, sobre todo, de cine independiente de carácter marcadamente pastelón, literatura femenina (no me refiero a la típica novela erótica de nuestras madres y abuelas, que también, sino a la escrita por mujeres) y música Pop.
Los blogs de los chicos son de temática más amplia, pero (este detalle es importante) también más banal. Suelen hablar de coches, últimas tecnologías, sexo, mujeres neumáticas de físico pornográfico, deportes, política, música, cine, televisión, chistes... En realidad, la mayoría cuenta de su vida más bien poco, siendo casi todos bastante parcos a la hora de expresar sentimientos.
En lo que se refiere al aspecto del blog, también hay tendencias: muchos blogs femeninos son de tonos claros, mientras que los de los chicos son de tonos fuertes o de color negro. También hay blogs negros entre las mujeres, pero son menos habituales.
Lo más característico del sexo de un blog es el decorado. A parte de las posibidades del fondo (limitado por La Coctelera, así que tampoco dice demasiado), la gente (especialmente las chicas) suele personalizar su espacio con imágenes, muñecos, dibujos, etc. En casos extremos he visto blogs (de chicas, todo hay que decirlo) con auténticas sobrecargas de imágenes animadas, contadores, relojes, flechas de ratón, hilo musical, etc. Lo que destaca del sexo masculino es, precisamente, la sencillez del espacio (salvo excepciones, como todo), en el que con frecuencia sólo hay un contador de visitas como elemento externo.
Por supuesto, también influye la edad del blogger@: no es lo mismo un@ quinceañer@ que un@ casad@ y con churumbeles. No obstante, la tendencia general no varía: las chicas hablan de sus amoríos y de sus amigas, las mujeres de amor y estabilidad; los chicos hablan de videojuegos y de sus personajes favoritos, los hombres de últimas tecnologías y actualidad general.
Siempre hay excepciones, claro que sí, cada espacio es único y cada forma de vivir y de ver la vida es única también, pero nadie me puede negar que es posible establecer con bastante acierto un patrón en función del sexo "de" los blogs.
No nos gusta la diferencia sexual, pero existe. Es cultural y la podemos ver en todo. Aunque no queramos, nos distinguimos. Lo veo, no sólo en los blogs, sino, por ejemplo, todas las mañanas cuando me enciendo el televisor para despertarme mientras desayuno: lo que mejor refleja la diferencia es la publicidad destinada al consumidor infantil:
Los anuncios de juguetes para niñas son 100% rosa o tonos pastel y son casi siempre de muñecas tipo Barbie o tipo retoño meón-cagón, con sus millones de accesorios o aparatos y estuches de maquillaje y peluquería. Están protagonizados por niñas y la música de fondo (siempre con voz femenina) es cursi y empalagosa. Cuando se anuncian otros juguetes (como peluches o mascotas virtuales) el modelo de spot publicitario es exactamente el mismo.
Los anuncios de juguetes para niños son siempre en colores fuertes y oscuros y son de muñecos musculosos, superhéroes o personajes de cómic o de series de televisión o de películas. También vehículos de control remoto, juguetes de construcción o armas infantiles (de ésas que lanzan agua o sustancias pegajosas, pero armas, a fin de cuentas). Están protagonizados por niños y la banda sonora suele ser una música estridente y agresiva, siempre con voz masculina. En el caso de las videoconsolas, a priori producto unisex, su publicidad está claramente destinada a un consumidor masculino.
Recuerdo que una temporada, en pro de la igualdad, no se qué colectivo feminista sugirió (exigió con sus habituales pataletas) que aparecieran niños en los anuncios de muñecos bebés (colaborando en los "cuidados") o en los de cocinitas (por cierto, los anuncios de cocinitas han desaparecido por completo), pues durante esa temporada se pretendía concienciar a los padres de que los juguetes (en un país políticamente correcto) deberían ser neutros, que por qué una niña sólo podía jugar con la Barbie o el Nenuco y un niño sólo con las Tortugas Ninja o con los muñecos de Spiderman. Había diversidad de opiniones al respecto. Recuerdo también que este encarnizado debate sobre la sexualidad de los juguetes ocupaba un honroso espacio en los telediarios, entre el hambre en no sé dónde y la destrucción y la guerra entre no sé quiénes.
Recuerdo que, efectivamente, en algunos anuncios de muñecas (no en todos, pero sí en más de lo que cabía esperar) aparecía un niño, unas veces como figura activa y otras veces a lo Alfred Hitchcock, así como quien no quiere la cosa, en plan estoy pero no estoy. Eso sí, creo que en los anuncios de juguetes para niños no aparecían niñas, o por lo menos yo no me acuerdo de ninguna blandiendo la espada láser de "La guerra de las galaxias". No voy a negar que resultaba un poco extraño ver a Pepito jugando con Rita y con Lupita a la Barbie peluquera o cuidando al Baby Born, pero se respiraba en el ambiente un interés social por reconocer que aquello era mucho más correcto que el anuncio exclusivamente femenino. Estoy segura de que las familias en sus casas veían el anuncio en silencio, mientras pensaban en lo raro que está Pepito ahí, pero sin atreverse a decirlo en voz alta, por miedo a parecer anticuado. Eso sí, por lo que no debió de colar nadie fue por lo de comprarle la Nancy al hijo. Lo del anuncio está muy bien, pensarían, pero la Nancy para Ataúlfa y el Gi Joe para Ramón. Es que está claro: si el macho con 30 años no colabora en las tareas del hogar no es porque con diez no jugara con el Nenuco. No sé con exactitud en qué acabó la cosa, pero los niños llevan ya tiempo desaparecidos de los anuncios de muñecas.
En el mundo de los adultos existe un producto que, por su variedad, refleja muy bien las diferencias sociosexuales: la revista. Existen revistas femeninas y revistas masculinas. Y hay diferencias radicales entre unas y otras.
Las revistas destinadas a las mujeres versan sobre cotilleos, moda, maquillaje, salud, amor, familia (especialmente el cuidado de los niños) y cocina, como temas básicos. Las más atrevidas o más "feministas" también hablan de sexo. Casi siempre sucede que las publicaciones que más defienden una postura feminista son las que más marcan la diferencia, las que más nos encorsetan, las que más alimentan la imagen de mujeres florero y las que más nos intentan subordinar al hombre: estoy cansada de los "profundos" artículos sobre cómo conquistarle, cómo llevártelo a la cama, cómo darle placer, cómo gustarle, cómo vestirte para llamar su atención, cómo decirle que te gusta, etc.
Admito que nunca he leído una revista masculina, pero de lo poco que he visto deduzco que tratan asuntos relacionados con el deporte, el motor, el sexo explícito, el trabajo y la política. Ha surgido una nueva generación de revistas masculinas que me llama la atención porque son una especie de equivalente femenino: tratan fundamentalmente de moda, salud, cuidado físico y de sexo encaminado al disfrute con la pareja, similar al modo de abordarlo de una revista femenina: creo que es el tipo de publicación destinada al hombre metrosexual o ubersexual.
Aunque no queramos reconocerlo, existen diferencias entre hombres y mujeres y éstas no son sólo físicas: el peso de la cultura y de la socidad es grande. Pero las diferencias no son malas, son precisamente eso, diferencias. Hombres y mujeres no son ni superiores ni inferiores, sino distintos: por eso debe existir igualdad. Lo contrario de igualdad no es diferencia, sino superioridad o inferioridad.
A mí no me importa ser diferente a un hombre, de hecho, me alegro de serlo XDD, y no me gustaría que mi hombre usara más cremas que yo XDDD. Es exactamente la diferencia lo que nos atrae.
Besinhos from Anita B.


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